Día 119: Del electrobachaqueo

Un bloque de oro.
8:30 AM.



Por tercer día consecutivo, y contrario a mis aspiraciones un tanto ilusas, Gato Negro exhaló un suspiro de agotamiento al intentar despertarlo para arrancar el día. Sólo pronunció dos bocinazos antes de caer de nuevo en mutis lúgubre.

- Coño. Es batería. Qué cagada.

Ya no podía esperar más: necesitaba los buenos oficios de mi carro para evitar dejar la quincena en dos viajes de taxi hacia el oeste de Caracas. No es sifrinería evitar el metro en mi línea de trabajo: ir a Vista Alegre a pie es igual a poner a mi pobre notebook a jugar ruleta rusa.

Paciencia, carisma y contactos. Pero antes, MercadoLibre.

9:30 AM:

Después de desglosar los precios crípticos de los bachaqueros -suma 3, resta dos y mete el año de nacimiento de tu abuelita para conocer en cuánto te voy a clavar esta vaina-, me enteré de que el precio regulado era de 2.700 y el precio negro 9.500. Jugaban con mi desesperación y la funcionalidad de Gato Negro, así que decidí subir los hombros y bajar de la mula.

- Sólo efectivo, papá, y dale chola que me quedan 3 MR-36 nada más y esas vuelan - (Este güevón piensa que yo tengo un cajero a cuestas).

- Transferencia de Banesco a Banesco nada más, mi pana. Y dale que me quedan dos para Fiesta - (Este güevón piensa que yo tengo cuentas con 9.500 bolos en todos los bancos).

11 AM:

De la gira por MercadoLibre me quedó la tristeza de saber que hay gente a la que genuinamente le gusta que la jodan. Y yo trataba arduamente de anotarme en esa lista. Pero no más: usaría mis contactos y todo se resolvería.

12 PM:

Me consiguieron la susodicha batería en 8.000. El horror de mi novia fue doble cuando vino a comer y le comenté sólo efectivo, 8000, llévame al banco para cobrar un cheque, porfa. Tranquila, yo me regreso a pie, dale a tu médico.

12:30 PM:

En un cholazo extraño en los bancos capitalinos, cobré el cheque y corrí a casa a darle la buena nueva al bachaquero de los 8.000.

- Tranquilo amigo, ya te llevamos la batería. Muchas gracias por tu compra.
- Gracias, hermano. Tengo una reunión con un cliente a las dos de la tarde y me perjudicaría muchísimo perderla.
- No se preocupe, déjelo en nuestras manos.

2 PM:

Comí rápido, debía estar listo para buscar mi batería.

3 PM:

Programé. Mucho. Atendí a varios clientes diversos.

5 PM:

Vi 9GAG (he de ser honesto).

5:30 PM:

Me fui al gimnasio con mi novia. En su carro. Evidentemente, Gato Negro sigue en mutis, y los gatos blancos del estacionamiento siguen durmiendo impávidos sobre él. Cuando Gato Negro arranque, se cobrará las patitas de tierra en su vidrio.

ACTUALIZACIÓN:

Estuve el día de hoy en la nota No. 117: de cómo los bachaqueros trabajan también los sábados, se disculpan y aparecen mágicamente con las baterías en la hora más incómoda del día. Y te acosan porque necesitan la otra batería, la vieja, para reciclarla.

Los bachaqueros tienen una conciencia social. Imagínense tanta correctitud.

Comentarios

  1. Definir su sentido del humor es algo complicado, ya que no le encuentro un termino idóneo, pero me gusta mucho y por eso los leo y me rió una y otra vez, aca esta el video que le comente https://www.youtube.com/watch?v=yF1Y_9ZSczI

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